ROBINSON QUINTERO OSSA

ROBINSON QUINTERO OSSA

Caramanta, Colombia (1959). Poeta, cantante, ensayista y periodista literario. Ha publicado los libros de poemas: De viaje (1994), Hay que cantar (1998), La poesía es un viaje (2004), El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse (2006), Los días son dioses –antología– (2013) y El poeta da una vuelta a su casa, (2017). Otros libros suyos son: 13 entrevistas a 13 poemas colombianos [y una conversación imaginaria] (2008), El primer libro del poeta (2017), La máquina de cantar: colección de juegos literarios del profesor Rubén Quirogas (2015). Como cantante publicó en 2018 el CD Bar 2 Tango, junto al poeta y músico Fernando Linero. Recibió el premio nacional de poesía Eduardo Cote Lamus (2016).

CAMINANDO CON EL AMIGO

Para Walther Espinal

Admiro ese momento en que no se siente, en que va a mi lado callado, abstraído en los pasos que lo recorren. Ese momento en que no salen las palabras, y somos los dos uno solo, en el camino que nos escucha.

EL POETA DA UNA VUELTA A SU PERRO

1

Las patas de mi perro están hechas de un arte grácil: su belleza es el aire de la forma. Las patas de mi perro son hermosas como este poema que escribo, si este poema que escribo llega a ser tan hermoso como las patas de mi perro: las patas de mi perro cantan; mi poema, a veces, late. Las patas de mi perro son como versos de Esenin: pasea en su andar, si se escucha bien, una melodía.

2

Tiene mi perro un estilo de pasear que lo distingue, un paso fluido que despierta la admiración de la gente, un ir plácido por las aceras que da gusto mirarlo, un vagar distraído que dan ganas de seguir su rastro; su andar pisa entre más firme más suelto, su trote queda en el aire después de que pasa, su correteo da vueltas en redondo y pone a girar las calles. Se escucha, en lo que escribo, su paso. Con quiebres de gozque, sin lazo de atar, va mi perro en su paseo de olores.

3

El poema camina según el perro que lo pasee. Mi poema, por ejemplo, apenas puede poner su paso, difícilmente encuentra su cadencia, su estilo propio de andar la calle, si sale de ronda con mi perro. Son las patas de mi fiel amigo las que ponen el ritmo, el movimiento que le da porte a la forma, son las patas de mi perro caminero las que marcan los acentos y las pausas, las que dejan su rastro en la andadura del verso. Escuchen, escuchen bien: pisa mi perro la melodía que me escribe.