RAQUEL LANSEROS 

RAQUEL LANSEROS

Jerez de la Frontera, 1973. Poeta y traductora. Autora de cinco libros de poesía en España, ha publicado asimismo ocho libros de poesía en Francia, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Italia, México, Portugal y Puerto Rico, respectivamente. Su obra poética ha sido reunida íntegramente en el volumen Esta momentánea eternidad. Poesía (2005-2016). Como traductora, destacan sus versiones de la poesía de Edgar Allan Poe, Lewis Carroll y Louis Aragon, cuyo aclamado libro Los ojos de Elsa tradujo por primera vez en español. Ha recibido prestigiosos galardones como el Premio Unicaja de Poesía, un Accésit del Premio Adonáis, el Premio Antonio Machado en Baeza o el Premio de Poesía Jaén. Doctora en Didáctica de la Lengua y la Literatura, realiza su labor de investigación en el ámbito de la poesía y la traducción. Su obra poética ha sido traducida a numerosas lenguas e incluida en antologías y publicaciones literarias de todo el mundo.

CONTIGO

Porque no vive el alma entre las cosas

sino en la acción audaz de descifrarlas,

yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

Después de tantos nombres,

de tanta travesía hacia mi propia brújula,

podría abrazar la arena durante varios siglos.

Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

No está en mí la verdad, cada segundo

es un fugaz intento de atrapar lo inasible.

La verdad no está en nadie, y aún más lejos

yace del rey que de cualquier mendigo.

Si alguien está pensando en perseguirla

no debe olvidar esto:

el fuego ha sido siempre presagio de declive

como la intensidad antesala de olvido.

Cuando mis ojos vuelvan al origen,

pido un último don.

Nada más os reclamo.

Poned en mi sepulcro las palabras.

Las que dije mil veces

y las que habría deseado decir al menos una.

Guardad en mi costado las palabras.

Las que usé para amar,

las que aprendí a lo largo del camino,

las primeras que oí de labios de mi madre.

Envolvedme entre ellas sin reparo,

no temáis por su peso.

Pero cuidad con mimo la palabra contigo.

Tratadla con respeto.

Colocadla

         sobre mi corazón.

La verdad no está en nadie, pero acaso

las palabras pudieran engendrarla.

Quizá entonces aquel a quien dije contigo

y para quien contigo fue toda su costumbre,

se acostará a mi lado con ternura,

juntos en el vacío más sagrado,

cuando la eternidad toma nuestra medida,

cuando la eternidad se pronuncia contigo.

 

                     A LAS ÓRDENES DEL VIENTO

Para todos los que sienten que no están al mando

Me habría gustado ser discípula de Ícaro.

Hubiera sido hermoso festejar

                             las bodas de Calixto y Melibea.

Me habría gustado ser

         un hitita ante la reina Nefertari

         el joven Werther en Río de Janeiro

         la deslumbrante dama sevillana

                                      por la que Don José rechazó a Carmen.

Yo quisiera haber sido el huerto del poeta

                                     con su verde árbol y su pozo blanco

                                     el inspector fiscal

                                                     con el que conversara Maiakovski.

Me habría gustado amarte. Te lo juro.

Sólo que muchas veces la voluntad no basta.