PATRICIA MONTOYA

PATRICIA MONTOYA

Poeta colombiana. Licenciada en  Español y Literatura, Magister en Literatura, actualmente cursa estudios de Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Tecnológica de Pereira. Directora de la revista El Telón (2006) U.T.P.  Ha publicado en el cuadernillo literario  “LITERARTE” Facultad de ciencias de la  Educación. U.T.P. 2004, también en la segunda antología “Libro de agua interminable. 2014 y en la Revista de creación, crítica y arte ¨EL BOSQUE¨ Universidad mayor San Marcos en Perú. 2014. Ha participado en diferentes eventos académicos a nivel local y nacional.

CONTRA LOS ESCRIBANOS Y A FAVOR DE LOS POETAS

Dios ha muerto

Y los poetas agonizan

En la tinta de sus letras.

El Baco inspirador

De lecturas escandalosas

E ideologías censuradas,

Es transitado de manera ocasional.  

No hay tiempo para extravagancias,

Ni actos poéticos turbadores,

Que estruje al hombre sin tiempo.

El dandismo criollo impera,

Las buenas letras no llegan,

Más el titulo ostentado se adhiere con fiereza

A la frente ¡Oh sí, a esa frente lastimera!.

Que a nadie se le olvide,

para que todos lo vean

¡Aquí ves un poeta!

Dios ha muerto

Y rechazo la certeza de Nietzsche

¡Yo no creo en dios ¡

Pese a que el lenguaje me maldice.

Algunos poetas agonizan en afiches,

Los seduce el poder de la imagen,

Olvidan su lealtad a la humanidad y a las letras.

 

 

LA SIMPLEZA DEL SÍMBOLO

Soldados al pie del cañón,

Atraídos por el falso

Ideal de salvaguardar la paloma.

Símbolo manipulable

Que ratifica su esterilidad.

Fue la celestina de la supremacía mística,

Ahora es la celestina de una hostilidad  sangrienta,

Que se esconde en los anaqueles y las memorias,

De seres anónimos que se ocultan

en los pliegues de una memoria muerta,

Que no alcanzó ni una pluma libertaria de su parte.

¿Dónde está el abrazo al hijo que espera a su mártir?

¿Dónde está la otra mano para la mujer desolada,

Que busca entre las ruinas a su amado despedazado?

¿Dónde están los libertadores, los héroes griegos,

O al menos un dios benevolente?.

¿Dónde está la teta que alimenta al huérfano,

Cuya madre lo ha arrojado a la tierra de los condenados?

¿Dónde están los aires libertarios que se desvanecen en mis realidades,

Porque la sangre nubla mi vista?.

¿Cuándo nos desencantamos de ese brillo enceguecedor que se oferta día a día,

El cual nos impide sentir la piel del otro, el lenguaje del otro?

Donde encontrar el verdadero sentir de mi tierra,

Más que en la fe de hombres y mujeres,

que siguen alimentando de esperanzas

Las generaciones nuevas.