LUIS AGUILAR

LUIS AGUILAR

Tamaulipas, México. Poeta, traductor y profesor de artes y letras. Autor de Tartaria, (2003); Mantel de tulipanes amarillos, (2005); Los ojos ya deshechos (2007); La entranhable costume o El libro de Felipe (2008); Decoración de interiores (2010); Os olhos já desfeitos (2010); Lateral izquierdo (2011); Fruta de temporada (2011); Ground Glass/Vidrio Molido (2012); Gatos de ninguna parte, (2013); Eyes already ruined (2015); No quimio (2015); Travestiario (2015); Libre de sospecha: Antología boreal (2016); Diario de Yony Paz (2016); Muchachos que no besan en la boca (2016-2017), Los cuerpos imprevistos (2016); He decidido casarme cuando acabe la guerra (2016-2017); y Vampires never say good bye. Ha ganado el premio de poesía joven Manuel Rodríguez Brayda (1988); el premio nacional de periodismo cultural Fernando Benítez (2006); el premio regional de periodismo cultural FORCA Noreste (2009); el premio de cuento Sobre Rieles (2001); el premio Nuevo León de Literatura (2010); el premio internacional de poesía Nicolás Guillén (2010); el premio UANL a las Artes, (2010); el premio internacional de poesía Gilberto Owen, (2015); el Premio nacional de Poesía Toluca (2015); el premio de poesía Tamaulipas /Juan B. Tijerina (2016); fue uno de 13 finalistas de entre casi tres mil trabajos del Segundo Concurso Nacional de Cuento Fantástico Amparo Dávila (2016) y obtuvo mención en el premio nacional de cuento Beatriz Espejo (2018). Su obra literaria ha sido traducida al inglés, francés, portugués, alemán, catalán, árabe y rumano.

hay bocas que besan

apretadas contra el alma

que dejan siempre en un papel

apresurado

el número telefónico de una vecina

el móvil de la cómplice

nunca reciben el timbrazo que esperan

—la repetición es aburrida en tan

grande mercado de la carne

yo lo miré una tarde

reflejado en el cristal de una licorería

boca con corazón al centro

y semiabiertos los dientes frontales

él me miró con discreción

de santero

y ligeramente se apretó la portañuela

[saberlo todo es continuar la marcha]:

con la primera escalerilla

alcanzamos de seis pisos

la azotea

se veía el mar de aquella altura

sentí que me besaba como aprisionando

mis labios a sus aspiraciones

[que me tragaba un poco]

a tres o cuatro pasos asomaba el abismo

nos fuimos hacia él

e hicimos el amor mirando calle abajo

bajamos al cielo y después del edificio

nos despedimos con un beso final

[boca de amargos

visitantes que heredan el aliento de frambuesa

para dibujar lejanías a la memoria]

un beso final una escalera

muda que garabateaba

unos números

no lo llamé

nunca volví a verlo

siempre me han dado miedo

las alturas

2

Para Fernanda Crancianinov, por mi Aurelia.

soportan a la espalda malos juicios

públicos rescoldos

en toda esquina del mundo

[les dicen

pájaroschichifosragazzosmayateschaperosgarotosdeprogramataxiboyschancerosotinieblos]

reinventores de todas las pasiones

ellos no se inmutan                      es cierto

van al gimnasio

y asolean su deseo

en la playa más cercana

no les preocupa la duda

[conocer gente nueva cada día

es habitar la desconfianza: su vida ha sido siempre

última vez

y olvido

y nunca más

y no saber de quién

se han despedido]

por lo bajo            en los

susurros del solar4

los señalan por su cobardía

nada más lejano:

sólo un hombre valiente hace su vida

con lo que tiene a mano