JORGE VALBUENA

JORGE VALBUENA

Facatativá, Cundinamarca, Colombia (1985). Magister en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana, Universidad Andina Simón Bolivar, Quito, Ecuador; Especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central. Hace parte del comité editorial de la Revista Latinoamericana de Poesía La Raíz Invertida. Actualmente es Coordinador de la Red de Bibliotecas Públicas de Facatativá y Director de La Escuela de Literatura de Facatativá. Autor de los poemarios La danza del caído, Pasajera de agua, Árbol de navío, Presos, Los arados del parpadeo y Péndulos. Su poema "Abismos del silencio" fue ganador en el Concurso Nacional de Poesía Palabra de la Memoria. Además, ha recibió el premio departamental de Poesía de Cundinamarca (2008), el premio de Poesía Revista Surgente (2008), ocupó el primer puesto en el Concurso Bonaventuriano de Poesía (2010).

GILGAMESH

Allí en Uruk, un hombre, leo

salió a caminar por las callejas del sol

desesperado por el color de la ceniza

cuando la luz

                  se muere en la tarde.

Su boca no pudo pronunciar

el cauce que vierte las edades

-viento que al cruzar se posa

en un silencio embestido-.

Busca un lugar

afanosamente

dónde poner su pie sin que el camino

siga llevándose el tiempo.

Enamorado de la vida que ha dejado

                                      amarrada a un espejo

sale a buscar la eternidad.

Su viaje es un largo retorno

caudal de dudas que defiende

hasta encontrar otra puerta.

Como quien huye de su sombra

huye de la muerte

                                la vigila

posada en un árbol de incendios

              tallado en el aire

 

 

MONÓLOGO DE HANTA

(Roer)

El mundo a pesar de sus espejos es un carbón entumecido.

Cifras de cal en las colillas del sigilo y portentosas cavidades de lumbre dónde poner los dados rotos.

Arriba el mar es verde y golpea con nubarrones a la eternidad, la hace ramo de azogue, isla para mirar el cielo en tremolina.

Los pies al fin del día cubren con agonía el hollín de sus secuelas, las dejan lavar bajo el fuego del pesar.

Arde en el viento un mascarón, eco que busca una grieta en un enjambre de huidas.

Naufragar a pesar del silbo, a contraluz del rostro que no cesa de buscar entre las cicatrices del agua el humo de la vida, las bocas guarecidas del himno y los obuses, al final de la calle de una herida secreta.