FERNANDO LINERO

FERNANDO LINERO

Santa Marta (1957). Estudios de filosofía y letras en la Universidad de La Salle y música en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido pianista de las orquestas de Lucho Bermúdez, Camagüey, Internacional Los Caribes y la Kongas, entre otras; director musical del I y del II Festival Universitario de Jazz de Bogotá; productor y director del taller de música «Hazlo con arte» del Instituto Distrital de Cultura (IDCT) y Turismo, y jurado del Concurso Internacional del Joropo de Villavicencio en su versión del año 2007. Organizó y coordinó los proyectos literarios «Un país que sueña», de la Subgerencia Cultural del Banco de la República en 1984, y «Poesía al parque», del IDCT en 1996. En 2002 publica su producción musical El poeta canta dos veces con la colaboración del cantante cubano Chiqui Tamayo y de los más prestigiosos poetas colombianos: María Mercedes Carranza, Darío Jaramillo Agudelo y Juan Manuel Roca, entre otros. Ha publicado los libros de poesía Sonata del sonámbulo, La risa del saxo, Guijarros, Aparte de amor, Palabras para el hombre y Lecciones de fagot. 

LOS MUERTOS

Huyen en bandadas al filo del corazón

como árboles o pájaros.

Hasta ti descienden

escalón por escalón sus hábitos.

En tu vida se sumergen nobles igual que el aire.

Y bajo el parpadeo de la noche

sientes que tu voz es su voz.

Desde la celda de los días

recuerdas a tus muertos

como árboles como pájaros

que hacía tiempo no nombrabas.

 

CLARIDAD

Alrededor de la tierra la noche canta.

Bajo el cortejo múltiple de las galaxias

el trópico calca estrellas.

La cigarra hincha la garganta del invierno.

No olvido tu magia

izando la blanca luna de los sueños,

el olor de las mareas.

Llegaste con la risa alojada

en el cuenco de las manos.

Mujer acariciada antes de la fundación de la nostalgia 

                                                                                         

he llevado en mi cada momento:

tus senos blanquísimos perfumando el viento,

la poética del lecho, deseo y plenitud.

Tal es la claridad que en mí se queda

como el milagro de la aurora

descubriendo un limpio cielo sobre las barcazas.