COSMIN PERTA

COSMIN PERTA

Viseu de sus, Maramures, Rumania (1982). Es un destacado poeta, narrador y ensayista. Cursó la licenciatura en literatura en la universidad Babes-Bolyai de Cluj, y el doctorado en la misma especialidad en la universidad de Bucarest (con una tesis sobre la literatura fantástica centroeuropea). Ha publicado cinco libros de poesía, dos novelas, dos colecciones de cuentos, una monografía y una obra de teatro. En 2014 recibió el premio al mejor joven escritor de prosa de Rumanía. Su obra ha sido parcialmente traducida a más de una docena de lenguas.

VI UN PEQUEÑO ANIMAL CRUZANDO LA CALLE

Vi un pequeño animal cruzando la calle. Andaba como si tuviera adonde ir ¿Me sigues queriendo?

Me compraste unas deportivas. Las llevé unas cuantas horas

por la calle, en la oficina, en clase, en los bancos del parque y en los bares…

como si no tuviera adonde ir.

En un momento dado pensaba decirte algo bueno,

pensé mucho en qué decirte

y nada bueno salió de mis labios.

Sabes, cuando tenía seis años mamá me sacó de paseo para hacerse fotos conmigo,

como si supiera que ese chiquillo no iba a sobrevivir,

que debía al menos conservar su imagen.

Seguí a aquel pequeño animal unos cientos de metros,

parecía saber lo que hacía y lo envidié.

Un erizo por la calle,

un erizo viejo y cansado, gigante. Lloraba.

Me acosté con el erizo en el pecho

y él asustado y yo insomne, de alguna forma conectamos

y nos dormimos.

Me dijiste que el erizo y yo roncamos.

Se rompieron las deportivas y apestan pero las sigo llevando, llueva o haga sol.

Creo que el animal pequeño y salvaje es el que no tiene adonde ir o por qué.

¿Me sigues queriendo? Mañana tiraré las deportivas,

pero hoy me las quedaré, tan difíciles resultan de despegar de mis pies.

 

UN SILENCIO CORTANTE, AGUDO, COMO UN DOLOR DE ESPALDA O DE RODILLAS

Lenguas de sol sobre un mar brillante y blanco como la sal

hablamos del silencio, de hecho no hablamos, gesticulamos

y el silencio no está en ningún lado. En este mar vidrioso, compacto,

no nació ninguna diosa.

Miro a este mar como miraría mi sangre en un barreño,

silenciosamente, pues de silencio iba la cosa.

Traducido por Elena Borrás García