BELARMINA RICO

BELARMINA RICO

Belarmina Rico Acevedo Nació en Chaparral, Tolima; a la edad de dos años su familia se trasladó a Anserma, Caldas. Allí estudió y obtuvo el grado de Maestra Superior, en la Normal Nacional; mientras realizaba sus tareas como docente hizo sus estudios superiores, en Educación Básica Primaria con la Universidad del Quindío, posteriormente se especializó en Educación Sexual en la Universidad de Caldas. En el 2015 obtuvo Diplomado en Literatura otorgado por la Universidad Tecnológica de Pereira. Desde el año 2007 reside en la ciudad de Pereira, lugar donde se está formando en el área de literatura, a través de conferencias, talleres y participando en eventos de poesía. Actualmente, hace parte de las asociaciones de escritores de Dosquebradas (ADEDOS) y del Risaralda (SOER). Publicó algunos de sus poemas, en el año 2012, en las memorias del VIII Encuentro Risaraldense de la Mujer Artista. En el 2015 participó en el Segundo Recital Poético, realizado por la Cooperativa de Educadores del Risaralda – COOEDUCAR en Pereira y en el Sexto Encuentro Regional de Poetas llevado a cabo en Supía, Caldas. En Noviembre de 2016 publicó su primer libro de poemas “Oigo tus pasos que nunca llegan”. En el presente año asistió al “Encuentro nacional e internacional de poetas” en Cartago Valle.

LA CIUDAD TIENE VIDA

La ciudad tiene vida:

su corazón palpitante

se escucha.

Las entrañas de sus calles

guardan las historias.

En las esquinas

Se detiene el tiempo

Hay un eterno presente.

Sus muros construidos

con deseos y miedos

recogen los relatos

de lo vivido.

Por los techos se escapan

los pensamientos sin destino.

Sí, la ciudad tiene vida.

 

HISTORIAS

Las historias se encuentran

En todas las dimensiones:

en cualquier rincón,

escondidas debajo de las piedras,

en las paredes gimiendo

para ser rescatadas,

cernidas por lenguas locuaces,

atropelladas en discursos,

en agonía en los

causes de los ríos,

tejidas en los tallos

de los árboles,

en las huellas de los

ancestros,

en el corazón palpitante

de los libros,

en cada arruga de la piel

dibujada por el tiempo

y en el saliente encuentro

de los recuerdos.